Ensayos
Ensayo Nº 02Inteligencia artificial

¿Qué significa trabajar en un mundo con IA?

Si cambia lo que las máquinas pueden hacer, también tenemos que revisar las preguntas que hacemos sobre el trabajo.

El futuro del trabajo no me parece únicamente una conversación sobre empleos. También es una conversación sobre identidad, autonomía y la forma en que distribuimos las oportunidades.

Una pregunta más grande que un empleo

Cuando hablamos de automatización, es comprensible que la primera pregunta sea qué tareas puede asumir una máquina. Pero detrás de esa pregunta aparecen otras: cómo se aprende un oficio, de dónde viene la estabilidad y qué ocurre cuando una capacidad deja de ser escasa.

Las ideas de David Shapiro sobre economía posterior al trabajo me interesan porque amplían la conversación. No las tomo como un calendario del futuro ni como una certeza. Las tomo como una invitación a examinar qué instituciones, hábitos y expectativas dependen de la relación actual entre trabajo e ingresos.

Un escenario merece estudiarse aunque no sepamos si llegará a materializarse. El valor está en las preguntas que permite hacer hoy, no en la confianza con la que alguien anuncia una fecha.

Tareas, capacidades y personas

Un empleo rara vez es una sola actividad. Incluye conocimiento explícito, coordinación, relaciones, responsabilidad y una cantidad de decisiones difíciles de describir. Por eso, observar una demostración impresionante no basta para concluir cómo cambiará una profesión completa.

Aun así, sería cómodo suponer que nada importante va a cambiar. Prefiero explorar qué partes de nuestro trabajo pueden transformarse y qué nuevas capacidades necesitamos para decidir bien cuando producir una respuesta se vuelve más sencillo.

El criterio no consiste en tener siempre razón. Consiste, entre otras cosas, en saber qué verificar, cuándo pedir ayuda y cómo reconocer una consecuencia que la herramienta no está considerando. Esa responsabilidad no desaparece por usar IA.

Una sociedad más productiva no es automáticamente una sociedad donde más personas puedan elegir su futuro.

Mirarlo desde Honduras

Para pensar en nuestro país, no basta con trasladar una discusión internacional. Hay que preguntar quién tiene acceso, quién puede aprender a usar las herramientas y qué necesidades quedan fuera cuando solo se diseñan productos para mercados más grandes.

Me interesa especialmente el espacio entre una nueva capacidad tecnológica y una oportunidad concreta para una persona. Una herramienta puede existir y seguir siendo inaccesible en la práctica: por costo, por idioma, por desconfianza o porque nadie la ha convertido en un servicio comprensible.

Ahí aparece una responsabilidad para quienes construimos empresas. Podemos limitarnos a vender novedad o hacer el trabajo más difícil de volverla útil. Yo quiero orientar mi trabajo hacia lo segundo.

Pensar sin respuestas finales

No sé cuál será el equilibrio final entre personas, software y máquinas. Desconfío de las respuestas demasiado cerradas a una transformación que todavía estamos intentando comprender.

Sí creo que vale la pena desarrollar una relación más activa con ella: aprender, experimentar, discutir sus costos y preguntarnos cómo ampliar la capacidad de elegir de las personas. El futuro del trabajo merece más que optimismo automático o miedo automático. Merece atención.

Para seguir explorando: Lecturas de David Shapiro sobre economía posterior al trabajo.

Gracias por leer.Ariel Castellanos